Guión


Hace mucho tiempo, un pobre niño, se puso tan enfermo que no tenía fuerzas para poder moverse y tenía que pasar todo su día, metido en la cama.

-Niño O: (recostado en la cama). Por qué no puedo ser un niño como cualquier otro.

A pesar de que se encontraba en una situación poco agradable, a él lo único que le importaba, es que no podía irse a jugar con sus amigos.

-Niño O: (se levanta de su cama y se dirige hacia la ventana) como quisiera estar en este momento con mis amiguitos, jugar en el jardín y disfrutar del atardecer.

Tal era su tristeza y decaimiento, que comenzó a empeorar de forma visible de su enfermedad.

-Niño O: (recostado en la cama, se tapa con una cobija la cara por unos segundos y la descubre de inmediato al encontrarle forma a una nube que si miraba a lo lejos)

Un buen día, mientras estaba mirando las nubes pasar por la ventana, observó una cosa muy extraña, (quedo mirando fijamente hasta encontrarle alguna forma) que se aproximaba hasta el lugar en el que él se encontraba. Esa cosa era, un pingüino que se meneaba.

-Niño O: (se pone contento y comienza a brincar en la cama) pero ¿qué es eso? Hace mucho tiempo que nadie se acercaba por acá.

A los pocos minutos desapareció sin dejar rastro.

-Niño O: (se pone triste de nuevo y se avienta contra la cama) era demasiado lindo para ser real.

Cuando aún estaba sorprendido por esta singular aparición, apareció un simpático mono inflando globos.

-Niño O: (se asoma a la ventana esperando encontrar algo) ¡waooo! Parece un sueño, será que esto es real, lástima que no puedo contárselo a nadie, si no es cierto quedaría como un tonto.

Como sabía que nadie iba a creer sus visiones, se las guardó para sí mismo y siguió disfrutando de tan divertida compañía. Unas semanas después, consiguió recuperarse totalmente y volver con sus queridos compañeros, a los que les contó, todas y cada una de las extrañas visiones que había tenido durante su enfermedad.

-Niño O: (entusiasmado, corre con sus compañeros brincando de un lado a otro, simula una plática)

Mientras todos estaban encantados con sus hazañas, se dio cuenta de que, de una de sus mochilas, había algo que le era familiar y que no era otra cosa, que muchos de los disfraces que habían usado para hacerle feliz.

-Niño O: (sorprendido, abraza a todos) gracias por hacerme tan feliz.


Comentarios